Transfusión Fetomaterna Masiva Como Causa de Encefalopatía Hipóxico-Isquémica Grave en un Recién Nacido a Término

Autores: 
  • Díaz Flores M.I.: Servicio de Pediatría, Hospital Infanta Luisa. Calle San Jacinto 87, Sevilla.
  • Rodríguez Barba A.: Servicio de Neonatología, Hospital Universitario Virgen del Rocío. Sevilla. Avenida Manuel Siurot s/n. Sevilla.
  • Macías Díaz C.: Servicio de Neonatología, Hospital Universitario Virgen del Rocío. Sevilla. Avenida Manuel Siurot s/n. Sevilla.
  • Garzón Murillo C.: Servicio de Pediatría, Hospital Infanta Luisa. Calle San Jacinto 87, Sevilla.
  • Espino Aguilar R.: Servicio de Pediatría, Hospital Infanta Luisa. Calle San Jacinto 87, Sevilla.
Tipo de artículo: 
Notas clínicas
Resumen: 

La transfusión feto-materna hace referencia a la entrada de sangre fetal hacia la circulación materna. Dependiendo del volumen y la velocidad, la clínica fetal varía en un amplio rango; considerándose “masivo”, volúmenes ≥80-150 ml, con alta probabilidad de afectación importante. La incidencia se estima 1/1000-5000 partos. En la mayoría de los casos, no se detecta agente desencadenante y los signos maternos más frecuente son la disminución de los movimientos fetales. El diagnóstico se realiza mediante la detección de hemoglobina fetal en sangre materna.Presentamos el caso de un recién nacido a término con indicación de cesárea urgente por alteración del registro cardiotocográfico. Precisa reanimación avanzada, y en la exploración destaca mal estado general con marcada palidez-mucocutánea e hipotensión. Desde el punto de vista neurológico, inicialmente se encuentra con encefalopatía moderada. En el primer análisis, pH 6.85, bicarbonato 7mmol/L, láctico 26mmol/L y hemoglobina 4.1 g/dl con hematocrito 12%.Durante su evolución presentó inestabilidad hemodinámica, insuficiencia renal aguda y requirió ventilación mecánica. Alteraciones hematológicas (anemia, plaquetopenia y trastornos de la coagulación) con transfusión de hemoderivados. Dado el estado neurológico, se realiza hipotermia terapéutica, presentando en su evolución encefalopatía grave con estatus eléctrico, signos de afectación cerebral difusa e imágenes compatibles con encefalopatía hipóxico-isquémica. Se realizó test de Kleihauer-Betke, obteniéndose un 2.4% (unos 387ml de sangre fetal).La transfusión fetomaterna masiva es una entidad infrecuente e infradiagnosticada que puede tener graves consecuencias, siendo necesario un diagnóstico precoz para minimizar el impacto fetal y neonatal

Fetomaternal transfusion supposes an entry of fetal blood through maternal circulation. Depending on the amount of blood, fetal clinical manifestations can vary widely. Although there is not a standard definition, “massive” amounts are considered when 80-150 ml of blood is estimated. Its incidence is about 1/ 1.000-5.000 deliveries. In the majority of cases, no causal agents are detected and a decrease in fetal movements is the main complaint from mothers. Diagnosis is made by Kleinhauer-Betke test, which detects fetal hemoglobin in maternal blood.We report the case of a term neonate born by cesarean mode because of an alteration of fetal heart rate monitoring. Advanced cardiopulmonary resuscitation was needed and at physical examination, a marked pallor and hypotension were remarkable. In a neurological point of view, we found a moderate encephalopathy. First blood sample showed a pH 6.85, HCO3 7 mmol/L, lactate 26 mmol/L, hemoglobin 4.1 g/dl and hematocrit 12%.During inpatient stay, our patient suffered hemodynamic instability, acute renal failure and mechanical ventilation was required. She presented important hematological disturbances, so neonatal transfusion with blood, plasm and platelets was effectuated. Therapeutic hypothermia was performed and electrical monitoring realized epileptic status. Image studies showed central and peripheral affectation, according to a severe hypoxic-isquemic encephalopathy.Kleinhauer-Betke test was made, with 2.4% of results; this means that approximately blood loss was about 387 ml.Massive fetomaternal transfusion is an infrequently and infradetected entity that can lead to important fetal consequences; early means for diagnosis are needed to minimize fetal and neonatal impact.

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Introducción

La transfusión fetomaterna hace referencia a la en-

trada de sangre fetal en la circulación sanguínea ma-
terna. Aunque el paso de un pequeño número de cé-
lulas parece un fenómeno fisiológico, la implicación de 
volúmenes mayores puede tener importantes conse-
cuencias. 

[1]

No existen definiciones consensuadas sobre lo que 

se considera un volumen “masivo”; algunos autores 
han propuesto usar cantidades superiores a 50 ml.

[2]

 

La incidencia depende, por tanto, del volumen, así con 
estimaciones > 150 ml, asciende a 1/4300 partos.

[3]

La clínica es muy variable y depende del volumen y 

de la velocidad de la transferencia. En los casos más 
severos, existe un aumento de anemia neonatal, asfixia 
perinatal, encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI), hy-
drops, coagulación intravascular diseminada o muerte.

[4]

 

A nivel materno, la principal manifestación es la dis-

minución de movimientos fetales, y menos frecuente-
mente, alteraciones de la frecuencia cardiaca o del re-
gistro cardiotocográfico (RCTG)

[3,4]

En la mayoría de los casos no se identifica agente 

causal. Factores como los traumatismos abdominales, 
las versiones externas, el desprendimiento placentario, 
amniocentesis, etc han sido relacionados con esta pa-
tología. 

[5,6]

El diagnóstico se basa en la identificación de hema-

tíes fetales en sangre materna, mediante el test de Klei-
hauer-Betke 

[7]

 o citometría de flujo

 [8]

; mientras que la 

estimación del volumen fetal se realiza a través de dis-
tintas fórmulas 

[1]

.

Con respecto al tratamiento, éste variará en función 

del momento de la gestación en que sea detectado y 
del estado fetal. 

[1]

Observación Clínica

Presentamos el caso de un nacido a término con as-

fixia perinatal y anemia grave secundaria a transfusión 
fetomaterna. 

Primera gestación controlada de 39 semanas sin pa-

tología de interés. Serologías y detección materna de 
estreptococo agalactiae, negativos. Acude para con-
trol rutinario de RCTG, donde se objetiva patrón es-
casamente reactivo. Se realiza prueba de estrés, pre-
sentando bradicardia fetal mantenida (Figura 1), por 
lo que se indica cesárea urgente. Bolsa rota intraqui-
rófano con líquido meconial. No signos de desprendi-
miento de placenta.

Neonato de sexo femenino con Apgar 0/3/6 (1,5,10 

minutos) que precisa reanimación con intubación, ma-
saje cardiaco y una dosis de adrenalina. 

A la exploración física presenta mal estado general, 

marcada palidez cutáneo-mucosa, pulsos débiles y re-
lleno capilar enlentecido. 

Estuporosa e hiporreactiva. Actitud postural en libro 

abierto, disminución de los movimientos espontáneos 

e hipotonía generalizada. Grasping palmoplantar débil, 
ausencia de succión y reflejo de Moro incompleto. 

Figura 1: Registro cardiotocográfico: se objetiva re-

gistro escasamente reactivo y bradicardia mantenida 

tras prueba de estrés.

En primer control analítico, presenta pH 6.85,  HCO3: 

7 mmol/L, ácido láctico 26 mmol/L.  

Ante la gravedad clínica, se decide traslado a centro 

de referencia tras estabilización. 

Dada la marcada anemia, sin objetivarse desprendi-

miento de placenta ni sangrado en el recién nacido, se 
practica a la madre el test de Kleihauer-Betke donde 
encontramos un 2.4% de hematíes fetales. Según la 
fórmula descrita por Kleihauer

 [9]

, esto equivaldría a 

unos 387ml de sangre fetal, por lo que se llega al diag-
nóstico de transfusión fetomaterna masiva como ori-
gen de la EHI. 

Durante la evolución presenta hipotensión refractaria 

e inestabilidad hemodinámica con altas dosis de ino-
tropos, que posteriormente pueden retirarse. Ventila-
ción mecánica convencional durante 10 días, tanto por 
la medicación depresora como por la afectación neuro-
lógica. Presenta anemia de hasta 4.1 g/dl, plaquetope-
nia y alteraciones de la coagulación que requieren va-

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rias trasfusiones de hemoderivados. Insuficiencia renal 
aguda con oligoanuria y cifras máximas de creatinina 
de 3.72 mg/dl y urea 187 mg/dl. No requiere depura-
ción extrarrenal, y progresivamente existe recuperación 
completa de la función. 

Desde el punto de vista neurológico, tras descar-

tar contraindicaciones, se inicia protocolo de hipo-
termia terapéutica.  A las 24 horas del ingreso se de-
tecta en el electroencefalograma de espectro ampliado 
(EEGa) estatus eléctrico que remite con fenobarbital. 
En EEG posterior, se objetivan signos muy intensos de 
afectación cerebral generalizada. En control de video-
EEG previo al alta existe una actividad adecuada para 
la edad sin anomalías focales ni generalizadas. En la 
RMN, se aprecia alteración difusa de la señal en sus-
tancia blanca profunda, así como de la señal cortical y a 
nivel de los ganglios de la base; hallazgos concordantes 
con EHI con afectación central y periférica (Figura 2)

Figura 2: Imágenes de RM  (T1 y FLAIR ): con altera-

ción de la señal a nivel cortical y en ganglios basales, 

con afectación del brazo posterior de la cápsula interna.

Discusión

La transfusión fetomaterna masiva es una entidad 

infrecuente de incidencia desconocida que va a variar 
en función del volumen que definamos. Una de las se-
ries describió que con volúmenes 

?150ml, la incidencia 

era de 1/4360 recién nacidos vivos.

 [2]

 En un estudio 

reciente, que estudiaba la existencia de transfusión fe-
tomaterna en recién nacidos con anemia grave,  se es-
timó en 1/9360.

 [5]

Respecto a su etiología, en la bibliografía se han 

implicado traumatismos abdominales, anomalías pla-
centarias y del cordón (abruptio placentae, coriocarci-
noma, trombosis de la vena umbilical, inserción vela-
mentosa)
, amniocentesis, versión externa, etc , aunque 
hasta en un 82% de los casos, como es el nuestro,  no 
se encuentra desencadenante 

[1,3]

.

Uno de los principales problemas para el diagnós-

tico, es que presenta escasas manifestaciones a ni-
vel materno, y en muchas ocasiones no es detectada, 
apareciendo sólo la sospecha tras el nacimiento de un 
recién nacido enfermo o ante una muerte fetal inexpli-
cada

[10]

. En un 25-50% de los casos, las madres aque-

jaron disminución o ausencia de los movimientos feta-
les; en otros, se evidenciaron alteraciones del RCTG 
hasta en un 75%, de los cuales en un 12-15% corres-
pondían a patrón sinusoidal.

 [3,5] 

Para la estimación del volumen perdido en el recién 

nacido  (Tabla I), se han descrito diferentes fórmulas, 
basadas  en el porcentaje Hb fetal encontrada en la 
madre, el  hematocrito materno y fetal y el volumen 
sanguíneo materno. Estas fórmulas tienen diversas li-
mitaciones, los más importantes la falta de validación 
a gran escala o la incapacidad de determinar el tiempo 
en el que ha ocurrido la transfusión 

[9,11,12]

Tabla I: con aproximaciones sobre el volumen 

sanguíneo perdido por el feto, según las 

fórmulas descritas por distintos autores. 

Autor

Fórmula:

Htto materno: 33.4%. Htto 

RN:12%. % cél fetales: 

2.4%

Resultado

Kleihauer et 

alt [9]

 

(Htto materno/Htto RN) x 

% células fetales x volumen 

materno

Supuesto: volumen materno: 

5.800 ml

387,44 ml

Cunningham 

et alt [11]

(Htto materno/Htto  RN) x 

% células fetales x volumen 

materno

Supuesto: volumen materno: 

5.000 ml

334 ml

Creasy et alt 

[12]

% células fetales x Volumen 

total materno

Supuesto: volumen total 

materno: 5.000ml

120 ml

No se conoce claramente, la relación entre el volu-

men transfundido y el pronóstico feto-neonatal. Rubod 
concluyó, a partir de un grupo de 48 pacientes, que 
cuando el volumen perdido excedía 20ml/kg, existía 
un aumento significativo de muerte fetal, necesidad de 
cuidados intensivos y transfusiones de hemoderivados. 
Cuando el volumen era 

? 80ml/kg (N=6), se produjo 

muerte fetal en el 66% y los paciente restantes, necesi-
taron cuidados intensivos y transfusiones 

[13]

En el tratamiento, se pueden considerar básica-

mente dos opciones: terminar la gestación o realizar 
una transfusión a través de cordocentesis. Debe ele-
girse de manera individualizada en función del estado 
fetal, la edad gestacional, la disponibilidad de la técnica 
y de personal experimentado.

 [1]

Cuando la situación fetal lo permite y, la prematu-

ridad suponga un riesgo importante, puede conside-
rarse la transfusión intrautero. Existen diversas publica-
ciones en las que se ha conseguido mejorar la anemia, 
retrasar el nacimiento e incluso revertir un hidrops, pero 
también se han descrito muertes fetales, desencadena-
miento del parto y complicaciones neurológicas.

 [1, 14, 15]

Si se decide finalizar el embarazo, es importante co-

nocer el diagnóstico para la preparación del material 
necesario. En este caso, y cuando la sospecha se rea-
liza ante signos clínicos en un recién nacido afecto, el 
objetivo principal es la administración de volumen para 

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restituir la perfusión tisular y corregir la anemia. Puede 
realizarse con sangre completa 0 (-) si está disponible 
o inicialmente con cristaloides/coloides a la espera de 
la sangre. El resto de la reanimación y el tratamiento de 
soporte  debe realizarse en función de las necesidades 
del neonato

[16]

.

En ambos casos, hemos de administrar corticoides 

prenatales cuando esté indicado

[1]

.

El pronóstico a largo plazo de los supervivientes no 

ha sido bien estudiado. En la serie de casos publicado 
por Christensen et al

 [5]

 que presentaba 24 pacientes, 

refieren que en un 35% encontraron algún tipo de le-
sión cerebral y que el 16% sufrieron EHI, pero no se 
especifica ningún seguimiento posterior. Giacoia

 [3]

 des-

cribe sólo un 15% de seguimiento, pero todos ellos, 
menor de un año, describiéndose dos casos de tetra-
paresia espástica y dos con neurodesarrollo normal.

En conclusión, la transfusión fetomaterna es una en-

tidad infradiagnosticada que puede tener importante 
consecuencias en el feto y el recién nacido. Los es-
fuerzos deben encaminarse al diagnóstico precoz para 
mejorar el pronóstico.

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